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Si tienes dinero no eres negro, sino verde

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Gran parte de la afición del Gran Canaria 2014 dirá que él es lo mejor que ha dado el baloncesto. Pero Sitapha Savané confiesa que lo mejor que le ha dado a él este deporte es “la posibilidad de ayudar a los demás”. Y con ese hombre, que es mucho más que una capacidad feroz de poner tapones en una cancha, es con quien queríamos hablar. Porque este senegalés de 31 años atesora otros muchos talentos. Cuerpo tiene para albergarlos.

De sonrisa fácil, su discurso, eso sí, es tan firme con balón como sin él. El desarrollo de África, sostiene, debe pasar por manos africanas, especialmente las de jóvenes y mujeres, y él va a poner todo de su parte para que así sea. A través de una Fundación que está a punto de echar a andar y porqué no, en un futuro, como presidente de su país. A Savané no le asustan los retos.

Un padre ex ministro de Industria y una madre que fue alta funcionaria de Naciones Unidas debe marcar la educación ¿Qué lugar ocupaba el deporte en su casa? ¿Era una posibilidad real el dedicarse a ello?

"Bueno, ambos son personajes políticos en Senegal pero en mi casa también se nos ha empujado siempre hacia la práctica del deporte, pero como a cualquier niño, por todo lo bueno que conlleva, nunca con idea de llegar a profesional ni mucho menos, eso es algo que surgió después. Primero con mi hermano mayor y después yo, que empecé muy tarde, pero que me fue bien, llamé mucho la atención y acabé en España."

Antes pasó por la Academia Naval de Estados Unidos, en Maryland. Vaya, que es usted ex marine. Los hijos de las clases acomodadas africanas pasan a menudo por este tipo de instituciones ¿Qué iba buscando en el mundo militar?

"Bueno,después del instituto tenía buenas notas, y en mi familia los estudios eran lo más importante, así que miraba las mejores universidades allí; la academia vino a última hora, porque con el basket muchos te van reclutando, y siendo un tío con buenas notas puedes compaginar muchas cosas. Pero la academia me llamó mucho la atención cuando la visité, antes no, porque mi familia no tiene un pasado militar. De hecho tanto mi padre como mi madre han acabo en la cárcel en épocas de protesta, así que fue una decisión muy rara."

¿Suya únicamente, entonces?

"Sí, mía. Mi padre, eso sí, siempre lo ha visto con buenos ojos porque decía que es un sitio que te puede formar mucho si tienes aspiraciones tanto políticas como de liderazgo en general en un futuro. Y para dar ese paso de niño a hombre es un buen sitio; en cuatro años lo das, desde luego. A mi me aportó muchísimo."

Sigue muy ligado a EEUU ¿Qué le pareció en su momento la victoria de Obama y qué balance hace ahora, una año después?

"Ya sólo la candidatura era un gran logro, no sólo para los negros sino para el mundo en general. Que un país como EEUU, con el historial de discriminación racial que tiene, pueda llegar a este punto después de haber votado dos veces a George Bush, me da esperanza en la raza humana. Si esto es posible allí otras cosas serán posibles en otros sitios, en especial en África.

Pero ya se veía lo duro que iba a ser, porque cuando el nivel de expectativa es tan alto, es imposible; al final es un ser humano. La diferencia con él es que cualquier persona razonable se da cuenta de que está ahí haciendo lo mejor para su país, cuando quizás con el anterior presidente muchos llegaron a dudarlo, se podía pensar que trabajaba más para una élite con unos intereses muy particulares. La reforma sanitaria ya ha salido adelante y espero que Obama pueda empezar a atacar otros muchos temas y marcar una época."

Bueno, después de la academia llegó a España de la mano del baloncesto. Eso le convierte ya de por sí en un ciudadano privilegiado, y como inmigrante africano, más aún ¿Eso marca una diferencia? ¿A la gente que le importa el color le importa también si eres un deportista profesional?

"Es una de las muchas desgracias en este mundo. Como dicen en EEUU el dinero es verde, y si tienes dinero no tienes color, eres verde. Eso lo notas en muchísimas cosas, y yo no me engaño, sé que no vivo la experiencia normal de un chico africano, ni en España ni en Europa. Cuando voy a sitios no soy un chico negro, soy un deportista profesional, y eso cambia muchísimo por desgracia el trato de mucha gente. Pero yo por lo menos soy consciente de ello y no me dejo engañar."

Me imagino que dentro de esa conciencia sobre su capacidad de influencia se enmarcan sus iniciativas solidarias, como en su día la tuvo con Gaza, o los abonos que cada año regala a niños y discapacitados. Pero hace tiempo que se oye hablar de una fundación que está poniendo en marcha ¿Es el gran paso en su carrera solidaria?

"Si, estoy esperando los últimos sellos de la administración pública, pero ya estamos trabajando de forma interna, se va a llamar Fundación Canaria Yakaar, que significa esperanza en wolof, y es la estructura desde la que quiero empezar a desarrollar muchas de las ideas y convicciones que tengo, un tipo de cooperación diferente. Porque a veces la cooperación internacional es casi un negocio de por sí, muchas personas están contentas con el status quo, y a mí como africano eso no me vale. Creo que África la tienen que desarrollar primero los africanos, con la colaboración de todos los amigos, del país que sean, pero debemos ser nosotros quienes lo impulsemos. Y para alguien como yo, que ha tenido la suerte en la vida de lograr sus metas profesionales y estar en un punto donde puede ayudar, es su deber hacerlo. Yo no me puedo imaginar acabar con el baloncesto e irme a vivir a una isla paradisíaca, de fiesta, porque no me he criado así."

¿Qué carácter tendrá la Fundación? ¿Estará ligada al deporte?

"El tema del deporte es lo primero que se piensa por mi trabajo ahora, pero el deporte es sólo una herramienta más. No somos una fundación de un deportista que sólo quiere poner tres niños en una academia de baloncesto. Tengo metas mucho más allá, trabajando principalmente con la juventud y las mujeres, que son los dos sectores por cuyas manos debe pasar el desarrollo de África; queremos dar oportunidad desde el microcrédito, desde la formación, en esas direcciones."

¿Incluso, en un momento dado, desde un puesto político?

"Bueno, desde niño, de una forma muy simple, pensaba: `¿Cual es el mejor lugar para cambiar las cosas? Siendo presidente, ¿para qué lo va a ser otro si yo tengo mejores ideas y tengo claro lo que se debería hacer?´ (se ríe).  Pero ya como adulto, la desgracia es que no hemos tenido los líderes que el continente merecía, empezando por la descolonización, y la neocolonización después; nos pusieron y hubo que aguantar líderes, dictadores, que tenían más en mente su propio interés que el de sus países, y por eso 50 años después estamos donde estamos."

Le iba a felicitar por el aniversario de la independencia de Senegal, pero no sé si proceda entonces ¿Qué balance hace de estos 50 años en su país, concretamente?

"Sí, gracias. Voy a utilizar la frase del facebook de un amigo, que ponía `Feliz aniversario: 50 años de dependencia´ . Es una manera cómica de decirlo, pero muchos tenemos por un lado este orgullo de que sí, llevamos 50 años.... pero no soy de las personas a las que les gusta engañarse, y hay muchísimo que hacer. Hemos hecho cosas, pero podemos hacer muchísimo más y las nuevas generaciones debemos dedicarnos a eso. Pero creo que falta este sentido del deber que quizás había en la de nuestros padres. Vivimos en un mundo diferente, donde buscamos la satisfacción instantánea y personal, falta un pensamiento más global, más humano, de conectar con la gente"

Se refiere, entiendo, a la juventud en general, no sólo en África...

"Sí, sí, empezando desde África, pero de forma mundial. En Europa y en EEUU, donde principalmente he vivido, ves eso muchísimo.

Y cuando hablamos del desarrollo de África no es, en mi opinión, para llegar donde está Europa ahora, porque tampoco es perfecta. Pero tenemos la suerte de estar en 2010 empezando a hacer lo que ellos hicieron mucho tiempo antes. Así que podemos mirar tanto lo bueno como los errores, para no repetirlos."

La estatua del Renacimiento Africano que ha levantado el presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, para conmemorar ese aniversario ¿Está entre lo bueno o lo malo que se ha hecho, en su opinión?

"Hay muchas cosas que me molestan respecto a la estatua, como con otros proyectos de nuestro presidente. Hay un tema de prioridades, y puede ofender a muchísima gente en un país donde hay hambre, hay falta de trabajo, donde algunos niños están cogiendo cayucos. Fuera sólo se habla de lo que ha costado la construcción, pero el precio ha sido mayor, porque se han cedido unos terrenos por infinitamente menos de su valor real; y el presidente decide que se queda con el 35% por derechos de autor....yo, si el día de mañana soy presidente no es para acabar más rico, me parece más lógico lo contrario, no me entra en la cabeza como se puede hacer tal cosa. Si hay una estrategia detrás, de que va a atraer turismo y se va a recuperar el gasto, pues se explica y la gente no va a estar en contra. Pero si no se ha hecho, es porque no es así, y en Senegal hay muchas cosas que se podrían haber hecho. Por desgracia es una gran oportunidad perdida y muy mala imagen para el país."

Usted mismo habla de un país donde hay hambre, falta trabajo, pero supongo que estará de acuerdo en que África es mucho más ¿Cómo le hace sentir la imagen que se transmite de África en Europa, o Estados Unidos?

"Me molesta muchísimo, la verdad. Como dice la gerente de mi Fundación, África necesita un grandísimo director de márketing. En Estados Unidos lo único que se escucha es o el Discovery Channel con los animales salvajes o el hambre. Y en Europa, se sabe un poco más, pero aún así lo que se suele escuchar es esto. Cuando llegaban los cayucos cada día veías una foto en el periódico. Este año han dejado de llegar y he visto la noticia en una quinta página, una pequeña nota diciendo que sólo ha llegado uno. Se utiliza para dar miedo, en momentos que viene bien, pero cuando ha bajado, que es una noticia feliz porque menos gente se está jugando la vida, eso ni siquiera vale una noticia. Siempre hablan de lo malo, y hay muchísimas historias buenas, positivas, gente intentando levantar su continente."

¿De qué está más orgulloso? ¿Qué es lo que le gustaría que la gente supiera de África por encima de todo?

"En mis años en España he llevado a muchos amigos a visitar Senegal, y ni uno se ha marchado sin estar deseando quedarse o volver; por el trato, la humanidad que sigue existiendo, que puedas hablar con gente a la que le importas sólo por tí, no porque tengas esto o lo otro. No digo que esas cosas no existan allí, pero el factor humano que tiene África está muy por encima de lo que yo, en mis viajes, he visto en otros sitios. Por eso siempre acabo en Senegal, porque sólo llegar allí y sentir el calor de la gente, ver personas en situaciones extremas que aún ven el lado positivo de la vida, no agachan la cabeza, tienen una sonrisa, te preguntan cómo estás, me hace olvidar todos mis problemillas. En Europa estamos como estamos y todo el día quejándonos, y acabando en psicólogos, y viviendo en ciudades de 10 millones de personas donde algunos están tan solos que pasan todo el día pegados al ordenador haciendo `ciber amigos´ que nunca van a conocer."

Supongo que habrá habido mucha lucha para llegar donde está, pero hoy en día además de un símbolo del Gran Canaria 2014 es un referente para los jugadores africanos ¿Cómo ve a esa cantera que viene detrás? ¿Qué papel puede jugar el deporte en el desarrollo de África?

"En general, creo que está claro que el africano tiene mucha predisposición física para el deporte. Pero a nivel de infraestructuras estamos muy por detrás, y el trabajo va a ser acabar con este desfase. Hay gente en ello, pero también hay que tener cuidado, porque al igual que hay fuga de cerebros, la hay de deportistas. Ya hay quien va un poquito a robarnos a esa gente; y yo lo veo bien, que haya quien pueda seguir por ejemplo mi camino, que he empezado en Senegal y lo he desarrollado fuera porque allí no hay liga profesional. Pero hay formas de hacerlo para que no acabe siendo la historia de siempre, que vengan a coger la materia prima y dejen tirado al resto. Y es importante que esos niños no acaben siendo sólo deportistas, eso es algo que hoy está aquí y mañana te estropeas la rodilla y estás fuera. Por eso me gusta el camino de EEUU, donde tienes que estudiar a la vez que practicas tu deporte. Yo cuando empecé como profesional pensé que vendría un par de años a España y probablemente después haría un máster, pero después salió bien...."

Empezó a colocar tapones.....

"Sí, y ya no paré (risas). Pero a muchos los traen a Europa y los tienen como jugadores profesionales a los 14 años y no desarrollan su lado intelectual, y eso lo veo triste, porque no se les inculca ese punto de que van fuera pero no deben olvidar lo que hay atrás, y devolver parte de la suerte que han tenido."

Pero su caso no es muy habitual en el deporte, habla cinco idiomas, tiene una licenciatura en Económicas, aspiraciones políticas..

"No, no es lo más habitual, pero también es un estereotipo lo de la incultura en el deporte, como que las modelos son tontas. Pero obviamente en el deporte hay mucha gente que no tiene esta formación justamente por ese sistema, en el que tienes que elegir o el deporte profesional o los estudios. Yo he podido hacer las dos cosas, y ahora estar en un punto con la Fundación donde puedo unirlas, y eso me motivará a jugar más años, con una ilusión renovada después de diez temporadas, porque mientras más relevante sea yo más se escuchará esta causa y más lejos podré llegar. Así que en los próximos años me veo jugando tanto por mi fundación como por mi, y a través de ella ayudar a la gente."

"Ya sé que, ni mecho menos, todo el que puede lo hace. Pero bien mirado es un privilegio tener esa capacidad de influir en positivo, de ayudar en la forma en que uno cree más adecuada..."

"Sí, la gente ve mucho lo material, y no están mal ciertas comodidades, pero lo mejor que me ha dado el baloncesto es eso, la capacidad de poder ayudar."

LA MUERTE DE THOMAS SANKARA, UN GOLPE PARA LA FAMILIA

"Aunque crítico con la clase dirigente del continente africano en general, Savané también encuentra espejos en los que mirarse. Dice que entre tanto político "dispuesto a mirar sólo por sus intereses" hay grandes personajes. "Para mí, uno de los más importantes fue Thomas Shankara, era muy amigo de mi madre; su mujer y sus hijas, cuando fue asesinado, se recluyeron en mi casa,  de hecho, y aunque era pequeño tengo muy marcado el recuerdo de ese dolor, ese drama", cuenta. Su desaparición fue -dice- cómo "lo de JFK para los americanos. O el Ché, en otro sentido. Uno se pregunta qué habría pasado sí alguien así hubiera podido seguir desarrollando sus ideas".

Fuente: guinguinbali.com